Ronda (Málaga). Ronda fue escenario de una tarde grande. El Juli, José María Manzanares y Cayetano, que volvía a torear tras casi dos meses alejado de los ruedos, brindaron una gran tarde al público que acabó con el papel en el histórico coso malagueño. Los tres triunfaron y los tres ofrecieron su mejor toreo. Tuvieron enfrente una corrida de Núñez del Cuvillo que tuvo, además de un toro, el cuarto, premiado con la vuelta al ruedo, exigencia: había que hacerles las cosas bien, y los toreros lo hicieron.
El primero fue un toro bien presentado y manejable de Cuvillo al que El Juli, tras un buen saludo capotero y un quite por saltilleras, instrumentó una faena larga, que tuvo suavidad, temple y largura especialmente por el izquierdo. El Juli puso la emoción que le faltaba al toro y cortó una oreja. El quinto fue un gran toro de Cuvillo, que tuvo bravura, nobleza, calidad y durabilidad. Con un oponente así, El Juli ofreció su gran dimensión en una faena que brindó a la Duquesa de Alba y que tuvo sobre ambos pitones poderío, temple, verticalidad y quietud. Inspirado en los adornos, El Juli volvió a mostrar sus galones con un toro que fue premiado con la vuelta al ruedo. Dos orejas para el torero, a pesar del pinchazo que precedió a la estocada.
José María Manzanares cortó una oreja del segundo, un toro deslucido, de viaje corto y embestida descompuesta. El diestro alicantino llevó a cabo una labor inteligente en la que fue limado las asperezas del toro para dejar después dos series por el izquierdo y otra más por el derecho que tuvieron el aroma de su mejor toreo. Firmó su obra con un 'cañonazo' con la espada. El quinto fue un toro muy justo de fuerzas y complicado, con el que Manzanares apenas tuvo opción de lucimiento. Anduvo porfión y queriendo el alicantino, pero la condición de su oponente impidió que su labor tomase cuerpo. Fue ovacionado por el esfuerzo. Para desquitarse, Manzanares regaló un sobrero que se descordinó nada más saltar al ruedo. Salió otro, y con éste sí pudo el torero gustarse en una labor redonda por su largura, por su ligazón, por su ritmo y, sobre todo, por su estética. Mató de una gran estocada recibiendo y cortó dos orejas. La había brindado a sus compañeros de cartel y al empresario, Francisco Rivera Ordóñez.
Cayetano había cortado una oreja del tercero, toro con el que reapareció tras casi dos meses de inactividad. Fue un 'cuvillo' con ciertas complicaciones y Cayetano llevó a cabo una faena en la que lo mejor fue una tanda sobre la derecha, que tuvo ligazón y ajuste. Tras una estocada, cortó una oreja. Cayetano se mostró mucho más enfibrado con el sexto, un toro manejable con el que protagonizó una faena caracterizado por la estética y la composición de los muletazos, especialmente sobre el pitón izquierdo. Tras una gran estocada, cortó las dos orejas.
El primero fue un toro bien presentado y manejable de Cuvillo al que El Juli, tras un buen saludo capotero y un quite por saltilleras, instrumentó una faena larga, que tuvo suavidad, temple y largura especialmente por el izquierdo. El Juli puso la emoción que le faltaba al toro y cortó una oreja. El quinto fue un gran toro de Cuvillo, que tuvo bravura, nobleza, calidad y durabilidad. Con un oponente así, El Juli ofreció su gran dimensión en una faena que brindó a la Duquesa de Alba y que tuvo sobre ambos pitones poderío, temple, verticalidad y quietud. Inspirado en los adornos, El Juli volvió a mostrar sus galones con un toro que fue premiado con la vuelta al ruedo. Dos orejas para el torero, a pesar del pinchazo que precedió a la estocada.
José María Manzanares cortó una oreja del segundo, un toro deslucido, de viaje corto y embestida descompuesta. El diestro alicantino llevó a cabo una labor inteligente en la que fue limado las asperezas del toro para dejar después dos series por el izquierdo y otra más por el derecho que tuvieron el aroma de su mejor toreo. Firmó su obra con un 'cañonazo' con la espada. El quinto fue un toro muy justo de fuerzas y complicado, con el que Manzanares apenas tuvo opción de lucimiento. Anduvo porfión y queriendo el alicantino, pero la condición de su oponente impidió que su labor tomase cuerpo. Fue ovacionado por el esfuerzo. Para desquitarse, Manzanares regaló un sobrero que se descordinó nada más saltar al ruedo. Salió otro, y con éste sí pudo el torero gustarse en una labor redonda por su largura, por su ligazón, por su ritmo y, sobre todo, por su estética. Mató de una gran estocada recibiendo y cortó dos orejas. La había brindado a sus compañeros de cartel y al empresario, Francisco Rivera Ordóñez.
Cayetano había cortado una oreja del tercero, toro con el que reapareció tras casi dos meses de inactividad. Fue un 'cuvillo' con ciertas complicaciones y Cayetano llevó a cabo una faena en la que lo mejor fue una tanda sobre la derecha, que tuvo ligazón y ajuste. Tras una estocada, cortó una oreja. Cayetano se mostró mucho más enfibrado con el sexto, un toro manejable con el que protagonizó una faena caracterizado por la estética y la composición de los muletazos, especialmente sobre el pitón izquierdo. Tras una gran estocada, cortó las dos orejas.
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